
Gracias a ti, por tu ser y el amor, que me enseñaron a amar como ahora amo a nuestro hijo y a nuestros seres queridos pero sobre todo por lo que me dejaste para seguir aprendiendo en la vida y el verdadero significado de la entrega y el amor.
Hoy puedo entender que al tenerte a mi lado fue una bendición y al no tenerte sigue siendo una bendición, porque estando al lado de Dios, seguimos recibiendo de ti, todo tu amor, sólo que ahora aprendimos a vivir sin ti, físicamente, pero contigo desde el alma.
Gracias por dejarnos no solo la huella del Jack, si no la huella de ti en el corazón. Gracias por dejarme tu mejor herencia TU HIJO, jamás te dejaremos de pensar, mucho menos de amar.
Tu esposa Karla y tu hijo Alejandro.
A todos los que lo recuerdan con cariño, queremos darles las gracias y pedimos que jamás lo olviden y que los recuerdos que el dejó queden siempre en el corazón de cada uno.
Familia Moncada Bayardo.